Un
año da para mucho. Aprendemos lecciones que antes no habían
aparecido; conocemos personas que no quieres que salgan nunca de tu
vida, aunque también de esas que solo desearías no haber conocido
nunca o tal vez haber conocido en otro momento; podemos cumplir
sueños o posponerlos para el próximo año, o simplemente, hacer lo
peor que se te podría pasar por la cabeza, y tirar la toalla e ir en
busca de otro sueño...
En
un año he repetido errores y logrado muchas más cosas. Me he liado
con algún que otro y he visto cómo me he equivocado; he dado
calabazas a los que tal vez menos se lo merecían, pero ante todo, he
ido en busca de mi media naranja. He viajado, he salido de fiesta, me
he maquillado para ir preciosa por las calles de Alicante o para
salir y que el mundo no me coma, sino para comérmelo yo a él.
He
hecho muchas cosas este año, que no pondré aquí para no cansar,
pero lo mejor que me ha pasado, ha sido ver quién son las personas
que están y que han entrado en mi vida, que son maravillosas y no sé
qué haría si no estuvieran a mi lado, porque son los mejor que hay
sobre tierra y tengo la suerte de que me hayan escogido a mi entre un
millón.
Gracias
por todo y FELIZ 2013.