-¿Lo sabes?
+Sí, que soy
una idiota.
-No estaba
pensando eso.
+Pues deberías.
-¿Por qué?
+Porque
realmente soy una idiota, una estúpida, una caprichosa, una niñata que aún no
ha madurado y que no está a la altura del chico más maravilloso del mundo. Todo
eso deberías pensarlo porque es la única verdad. Hace unos meses, te dije mirándote
a los ojos que no sentía nada por ti. Y no era verdad, estaba confusa. Tú me
habías confundido. Y no era cierto que no me gustases…Me gustabas mucho y, al
final, nada, porque soy tan idiota que separo de mi lado a la gente que
realmente vale la pena. Y resulta que el destino me ha dado otra oportunidad,
pero tú tienes novia. Tendría que olvidarme de ti, intentar ser solamente tu
amiga, no sentir nada… Pero no, voy yo y me enamoro…¡Soy una estúpida! No quiero
volver a estar mal por un tío, no quiero… no quiero… Por favor, no dejes que
hable más. No dejes… que diga más tonterías y… cállame con un beso.